cerebro 18032017ej 01HERMOSILLO, SON.- Nadia Corral es una neurocientífica sonorense de 34 años, y antes de querer dedicarse a descubrir la magia del cerebro humano, quería ser astronauta.

La niña que buscaba conocer el espacio, ahora forma parte de unos de los grupos de investigación más importantes en neurogenética, que incluye investigadores de la Universidad de Washington, de Duke y de la Universidad de Harvard.

Este grupo de neurocientíficos se encuentran investigando como la exposición a grandes niveles de estrés va reduciendo el tamaño del cerebro, lo que se relaciona con el agravamiento de enfermedades cardiovasculares, cardiacas y de cáncer, y que genera problemas psiquiátricos importantes como depresión y ansiedad.

“Cuando estaba chiquita, quería ser astronauta entonces para mí las dos fronteras más grandes y complejas, son el espacio y el cerebro”, dijo la científica.

La catedrática que apenas hace siete meses se incluyó en el cuerpo académico de Psicología de la Universidad de Sonora se encuentra en proceso de aprobación de un proyecto de investigación ante el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt).

Su intención, según sus mismas palabras, es descubrir una de los efectos en el cerebro de la principal epidemia del siglo XXI: el estrés.

“En el pasado, los estresores eran diferentes y han cambiado. Antes el estrés se provocaba por sufrir agresiones físicas, ser acechado por depredadores, ahora están relacionados con el estilo de vida, con la familia, el trabajo, etcétera”, manifestó.

La palabra con la que Nadia describiría el cerebro es: fascinante. Gracias al trabajo de este órgano es posible pensar en abstracto, desarrollar obras de arte, generar emociones muy complejas y hace posibles grandes hazañas deportivas, contó la neurocientífica.

Estudios

No obstante, sobrecargar de estrés al cerebro tiene efectos terribles en la salud emocional y física de las personas. Es parte de lo que está descubriendo, tratando de reinventar el campo de estudio neurocientífico del estrés que data desde hace más de 200 años.

“No nos estamos tomando ‘breaks’, tenemos mucho que hacer siempre. El estrés es horrible para el cerebro, muchas de las enfermedades son precipitadas o se agravan después del estrés desde el cáncer, problemas cardiacos, cardiovasculares, psiquiátricos y neurológicos”, comentó.

La neurocientífica explicó que el cortisol es una hormona en el cerebro que se liberada de dos formas: de manera natural cuando despertamos y cuando estamos sujetos a mucho estrés.

Si hay falta de cortisol en el cerebro no existe la motivación suficiente para llevar un día normal. Pero cuando se está expuesto a mucho estrés se liberan cantidades que superan el límite de lo que es bueno.

“Cuando nos pasamos de los niveles eso empieza a ser malo, y lo que pasa es que una parte importante de nuestro cerebro que se llama hipocampo se va haciendo chico después de mucho cortisol. Ese órgano es importante para la memoria, para algunos tipos de emociones y de ahí salen muchos de los efectos psiquiátricos”, agregó.

EXP/AA/EJ/MAR/2017