combustible 30062018ej 11CIUDAD DE MÉXICO.- ¿Has calculado cuánto desperdicio de comida tiras al cocinar? Los bancos de alimentos reporta que con la cantidad de jitomate desechado podrían hacerse 10 réplicas de la Torre Latinoamericana o llenar siete estadios de futbol con las sobras de pan.

En una ocasión Mariana Lara y Rocío Ramírez, de Tijuana, llegaron a la universidad platicando este tema y las altas cantidades que pagan sus familias por los servicios de gas.

Las dos estudian la carrera de Ingeniería en Energías Renovables y pensaron que en sus clases encontrarían una solución para acabar con el mal manejo de residuos orgánicos y al mismo tiempo, generar una nueva fuente de energía.

Por eso crearon un prototipo de biodigestor que convierte los desechos utilizados en la comida como frutas, verduras, cáscaras y huesos, en gas que puede usarse en los hogares para cocinar o bañarse.

Se llama Biogás del Hogar, con él pretenden mejorar la economía y ayudar al medio ambiente. Investigaron qué había en sus casas para usarlo y generar este combustible.

Recordaron que recientemente se aprobó la reforma energética con la cual, se dijo, habría más beneficios en el consumo de gas Licuado de Petróleo (LP).

La ley promulgada en 2014 era definida como "una oportunidad con la que México podrá aprovechar sus recursos energéticos de forma racional y sustentable". Con estas bases tenían previsto que tres años después disminuirían los precios de luz y gas.

De acuerdo con cifras de la Comisión Reguladora de Energía, el precio del gas LP en estados del norte incrementó hasta en 26%. Baja California, Sonora y Chihuahua registran las mayores alzas este año. En diciembre de 2014 el kilo de gas tenía un costo de 15.90 pesos y ahora es de 21.48 pesos, según datos oficiales.

Estudiar para salvar el planeta
La carrera de Ingeniería en Energías Renovables fue creada en 2015 por la Universidad CETYS campus Tijuana, y al año siguiente lanzaron una convocatoria para que los alumnos participaran en una feria ambiental. En ese entonces, Mariana y Rocío llevaban materias relacionadas con la biomasa y por eso se inscribieron.

"Decidimos hacerlo al darnos cuenta de dos problemas principales: el mal manejo de residuos y los altos costos del gas LP", comenta Mariana. En clase aprendieron sobre los biodigestores que captan estiércol y otros desechos que generan el biogás.

Ese año no ganaron, pero al siguiente mejoraron el prototipo y obtuvieron el primer lugar, desde entonces continúan con el proyecto.

Estos restos producen biogás de forma natural, pero al menos en el estado no había sido utilizado a pesar de ser benéfico para el medio ambiente. "Le estamos dando solución al problema de la contaminación y además con un valor agregado a los costos", precisa Rocío. Debido a que buscan dar un mejor precio cuando el producto salga a la venta y así todas las familias tengan acceso a él.

Por cada kilogramo de desperdicio que entra al biodigestor genera de 40 a 70 litros de gas, según cálculos de las estudiantes. También produce un material utilizado como biofertilizante para huertos y jardines. Así no sólo reducen la cantidad de basura, también mejoran la economía de las familias, además de disminuir los gases de efecto invernadero.

La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) indica que en México se desperdician anualmente 20 millones 400 mil toneladas de alimentos, lo cual representa tirar a la basura casi medio millón de pesos. El Banco Mundial precisa que estos desechos de comida generan gases de efecto invernadero, lo producido por 15.7 millones de autos.

Los residuos orgánicos son los que provienen de seres vivos como plantas y animales. En los hogares son ubicados como restos de comida y jardinería. El prototipo con el que trabajan las alumnas son dos botes conectados por una manguera en los que introducen los desechos y por la forma hermética en la que están sellados al liberar el gas no se escapa.

Los restos son mezclados con agua para realizar una digestión anaerobia que genera el biogás y lo almacena en el otro contenedor. El resultado del proceso está compuesto por metano, principalmente, que se puede usar en la combustión.

Los altos precios del gas
Las estudiantes platicaron con algunas familias de Tijuana, quienes comentaron que destinan una cuarta parte de sus ingresos a pagar servicios relacionados al consumo energético, para comida y para calentar agua.

En el estado utilizan aproximadamente un tanque de gas al mes, de 50 o 60 kilogramos, y se vende en más de mil pesos, de acuerdo con los datos recabados por Mariana y Rocío. Según la Secretaría de Gobernación, el kilo de gas en Baja California se vende a un precio máximo de 21.48 pesos.

Las alumnas señalan que al mes en el estado una familia gasta aproximadamente mil 270 pesos.

Lorena Campos es química por la UNAM y comparte su opinión acerca del biodigestor, lo define como un proyecto viable, pero complicado, ya que hace falta información sobre su funcionamiento y una cultura de separación de residuos.

"Aunque entre más se ponga de moda se modernizará. Pienso que es importante que el gobierno apoye estos proyectos que se dan a nivel universidad y en otras instituciones educativas para que lo hagan de manera económica y al comercializarlo, los precios sean accesibles a todos", comenta la especialista.

Agrega una recomendación: que el biodigestor sea utilizado para edificios y así generar residuos con el fin de obtener una más energía limpia.

Los puntos siete y 13 están relacionados con energía limpia y acciones por el medio ambiente. Llevan por título Energía asequible y no contaminante y Acción por el clima.

Las estudiantes participan en un proyecto de sustentabilidad con la Universidad de San Diego y continúan con las pruebas del biodigestor para saber qué más necesita y cuando esté listo lo instalarán en sus casas.

El Universal / LCG 30/06/18/EJ