relatos circosLa presencia de espectáculos presentados en carpas o circos en Hermosillo y Sonora tiene lejanos antecedentes. Sus temporadas de presentación se remontan a la década de 1880, haciendo del puerto de Guaymas y nuestra capital los sitios preferidos por su mayor población y cercanía.Su arribo lo hacían vía marítima o el ferrocarril de Sonora en 1880, Así las empresas o compañías llegaban del sur del país o de Arizona y, mediante los cuales los sonorenses tener acceso a espectáculos.

Aventurarse en el noroeste de México, siempre constituyó altos riesgos económicos asociado a lo redituable, toda vez que esta región era de una baja densidad demográfica, pero a cambio en las últimas décadas del siglo XIX hay un mayor movimiento de población de otras partes del mundo y una mayor masa de dinero en circulación.

Por otra parte había riesgos asociados a epidemias como la fiebre amarilla que había provocado la muerte de cientos de habitantes y el permanente temor a las rebeliones yaquis. Un aspecto más era la inexistencia de espacios donde instalarse, por lo que por lo regular fueron improvisadas arenas de toros. Pese a todo generaban un vivo entusiasmo en la población, como lo describe las crónicas de Alfonso Iberri en sus crónicas del viejo Guaymas. 

Entre las compañías que se presentaron estuvieron el italiano, Salvini, Atayde en 1888 y desde Arizona incursionaron en 1904 y 1905, “ Noris and Rowes” y “Floto”. Los riesgos y tragedias fueron parte de su operación. El primero, que perdiera a distintos animales amaestrados que eran el centro de sus funciones, en un incendio durante un viaje en ferrocarril y, en el caso de Refugio Atayde quien falleciera al caer del trapecio durante sus acrobacias. Lo que nunca se registró es un accidente donde se involucrara el público.

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Por el contrario, los gestos de admiración procuraron hacer saber a sus parientes residentes en otras partes n dela república de las novedades de ese tipo que se presentaban, rompiendo la modorra de una sociedad atrasada en la que parecía no pasar nada. José Camou, en correspondencia con sus hijos que estudiaban en la ciudad de México, les informaba que en Hermosillo: - “ Hay actualmente aquí una diversión muy curiosa de animales sabios dirigidos por Salvini - Hay changos, perros, cabras, caballitos burritos etc. Y están tan bien entrenados que da gusto verlos trabajar. Esta compañía estuvo en México, pero no sé si antes ó después de haber ido Uds.”

Aunque no se tiene una relación del movimiento económico que generaban, se sabe que al igual que hoy, fue requerida fuerza de trabajo temporal durante sus presentaciones, o aquellos que por una formación o aptitud, llegaron a integrarse a los circos; fue el caso del inolvidable músico Silvestre Rodríguez, quien se incorporó a la orquesta de música del circo Atayde en 1896, durante su estancia en Guaymas.

En términos generales, los circos y carpas fueron un acceso a la recreación y el conocimiento de otras sociedades. El manejo del temor o el terror sobre la vida y la muerte siempre estaban presentes. Incluso en décadas más recientes, las carpas llegaron a ejercer mediante la comedia o la sátira política, la crítica a personajes de la sociedad o autoridades locales.

Nunca se les llegó a prohibir el trabajo y la libertad de expresión. Para circo, maroma y testro, la que hacen las autoridades municipales, con sus justificaciones poco claras y a destiempo de un espectáculo que ya se había montado.