periodista 14032017ej 14CIUDAD DE MÉXICO.- ¿Cómo se llega a las entrañas de la organización criminal más sangrienta e importante de la historia moderna?

La respuesta es simple, pero compleja, asegura el periodista David Beriain, pues se necesita humildad, no juzgar y reconocer que en juego está la propia vida.

Así, el español logró un trabajo de inmersión con el Cartel de Sinaloa para una nueva temporada de su serie de documentales Clandestino, que estrena este martes a las 22:00 horas por Discovery.

"Es un programa humanista, que no juzga a nadie, sino que trata de entender la experiencia humana de quienes están dentro de estas situaciones.
"Pone en la piel de esas personas a la audiencia, aunque eso sea un ejercicio a veces incómodo. Pero lo es porque te gustaría sentir una distancia sideral con ellos y, de repente, te das cuenta que son mucho más cercanos de lo que parecen porque el fenómeno es complejo", dijo Beriain en entrevista.

Y qué mejor oportunidad de mostrar el mundo de esta organización que la coyuntura mediática que se ha generado debido a las declaraciones del Presidente Donald Trump sobre los mexicanos.

Porque si bien los capos de la droga tienen un papel fundamental en el negocio, Estados Unidos también tiene su responsabilidad, pues sin demanda no habría cabida para el tráfico.

"En este tema del narcotráfico quién esté libre de pecado que tire la primera piedra. El narcotráfico al final no es más que la versión más implacable, violenta y salvaje de la ley de la oferta y la demanda", agregó.

En medio de la disputa por tomar el control del Cartel, tras la captura de su líder Joaquín "El Chapo" Guzmán en enero de 2016, Beriain documentó cómo funciona el negocio y conoció un universo poblado de ejércitos de sicarios, narcos, policías corruptos, mulas humanas y fiestas donde se mezclan alcohol, cocaína y armas.

"Nos ayudó que había personas dentro del Cartel que tenían el interés de mostrar que ese dicho tan mexicano de 'Muerto el perro se acabó la rabia' no es tan así. Esa es una obsesión específicamente del pueblo y el gobierno norteamericano.
"Está como ejemplo Osama Bin Laden, lo matamos y se acaba el terrorismo yihadista. ¡No ha acabado!".

El primer encuentro con alguien de la organización no se pudo grabar, recuerda. Pero en ella estuvo claro el mensaje: Ellos no eran parte de esa realidad, sino agentes ajenos que debían regirse por los códigos del Cartel.

La vida del documentalista, la de su equipo de trabajo y hasta la de todos aquellos que le ayudaron a ponerse en contacto dependían de que cumpliesen cabalmente con lo establecido.

"Tienes que entender que esto no es un juego, que tus ganas de grabar son muchas, pero hay que limitarse a veces por cuestiones de seguridad. Pero no nos vamos a limitar periodísticamente, a mí nadie me ha pedido que haga otra cosa que no sea contar lo que yo creo que tengo que contar", afirmó Beriain.

EXP/REF/EJ/MAR/2017