TIJUANA, B. C. El momento no pudo ser mejor para el segundo debate de los cuatro candidatos presidenciales.

Ocurrió a cuarenta y dos días de la elección, luego de la renuncia de la candidata independiente Margarita Zavala y ante la oportunidad final para que Ricardo Anaya o José Antonio Meade puedan alcanzar al candidato líder, Andrés Manuel López Obrador.

Cerca de mil periodistas locales, nacionales y del extranjero se acreditaron para cubrirlo representando a 315 televisoras, 200 portales de Internet, 259 de prensa escrita, 67 radiodifusoras y 29 revistas y semanarios.

Los candidatos llegaron puntuales a la pasarela de los medios de comunicación, excepto López Obrador de la coalición “Juntos Haremos Historia”, quien fue el último en arribar a la cita.

Todos venían acompañados con sus esposas y Jaime "El Bronco" Rodríguez incluyó también a sus tres hijos.

Los candidatos se dirigieron a los camerinos y más tarde caminaron con rumbo al gimnasio de la Universidad Autónoma de Baja California para estar listos para el arranque del evento que fue transmitido a todo el país por televisión y radio, y al mundo entero por las redes sociales.

Tijuana y Baja California cumplieron sobradamente su compromiso de albergar por vez primera en su historia un debate presidencial.

Pero lamentablemente no sucedió lo mismo con los actores principales, quienes pasaron de la seriedad a la confrontación, a la vacilada y en ocasiones al insulto personal. Fue un debate ríspido, repetitivo y sin propuestas de peso que vino de más a menos y que dejó al público mexicano entre la decepción y el desaliento.

El tema central del debate fue "México en el Mundo" con los subtemas "Comercio exterior e inversión", "Seguridad fronteriza y combate al crimen trasnacional" y "Derechos a los migrantes".

Por primera vez participaron ciudadanos en este debate, fueron 42 personas seleccionadas, pero sólo seis plantearon sus preguntas a los cuatro candidatos.

Los moderadores Yuridia Sierra y León Krauze actuaron con agilidad y prestancia, estuvo más estructurado el conductor de Univision. Yuridia se extendió demasiado en sus cuestionamientos.

Quienes no cumplieron fueron los cuatro aspirantes presidenciales quienes se prepararon para el ataque, pero no para explicar sus proyectos futuros.

La primera pregunta sobre el TLC se convirtió en una dura embestida contra el presidente Donald Trump.

Luego vino el tema de seguridad fronteriza y el combate al crimen trasnacional que no llegó a ningún puerto.

Se habló entonces de duplicar el salario mínimo en la frontera y de reducir el IVA, propuestas ya conocidas de López Obrador y Anaya.

Ambos se dieron su primer "agarrón" al hablar de la inversión durante el gobierno de AMLO en la Ciudad de México. Se dijeron “mentiroso” y “farsante”, y después se habló de violencia, corrupción e impunidad en la franja fronteriza.

Meade lanzó su atinada propuesta de blindar las aduanas del país, pero sin profundizar en los cómos. Anaya dijo que se requiere acabar con la corrupción policiaca mientras que López Obrador sostuvo que no se puede combatir violencia con violencia.

Después AMLO respondería a las críticas de Anaya con su cómica frase "Ricky Riquín Canallín", no sin antes sacar su cartera cuando el abanderado del PAN se le acercó para cuestionarlo. Fue el mejor momento para el tabasqueño.

Anaya logró posicionarse con temas duros al hablar de la falta de atención de los migrantes por parte del gobierno y en el cierre final con su exhorto a regresar la paz a los mexicanos.

AMLO se vio más asertivo y se notó molesto cuando la emprendió contra Anaya y Meade en varias ocasiones. No ofreció propuestas nuevas.

Meade estuvo articulado y con planteamientos mejor elaborados, pero poco le ayuda su imagen de académico universitario.

"El Bronco" lanzó de nuevo ocurrencias como la de "mochar" las manos a los aduanales corruptos, pero sigue sin convencer, le pesan su pasado y su estrategia para lograr la candidatura independiente.

El segundo debate valió la pena, fue un ejercicio que promueve la democracia, lástima que los protagonistas quedaron a deber, esperamos ver en el tercero a candidatos con un verdadero perfil presidencial, fuera de ataques, demagogia y política tercermundista.

Noticias, noticias…
El evento tuvo un amplio dispositivo de seguridad, hubo que realizar largas caminatas para ingresar a la UABC. Los candidatos iban y venían: de la entrada principal al templete de la prensa, de ahí al camerino, luego al salón de invitados especiales para concluir en el gimnasio de los Cimarrones donde se realizó el debate. Varios sonorenses presentes, entre ellos el presidente del PAN, Damián Zepeda; el asesor del candidato Meade, Manlio Fabio Beltrones y el gobernador de Baja California, Francisco de la Vega, nacido en Ciudad Obregón.