Muy mal le ha ido a Donald Trump en las semanas recientes con su comportamiento impulsivo, irracional y conflictivo, especialmente en materia de relaciones exteriores.

Cuando parecía que por fin cortaría una madura con su encuentro de paz con el líder máximo de Corea del Norte, Kim Jong-un, el mandatario norteamericano entabló una pelea innecesaria con los líderes del Grupo 7, los principales aliados del vecino país.

Trump lanzó calificativos agresivos contra el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, y de paso se negó a realizar acuerdos comerciales y políticos con el resto del grupo.

El huésped de la Casa Blanca está reacio a renegociar un tratado de libre comercio con México y Canadá al tiempo que impone aranceles a diestra y siniestra, como en los viejos tiempos del proteccionismo a ultranza.

Trump no tuvo empacho en amenazar al ministro japonés, Shinzo Abe, de enviarle “25 millones de mexicanos” para que conozca el problema de inmigración que supuestamente enfrenta Estados Unidos.

El comentario a todas luces racista por parte del Presidente estadounidense revela una vez más su aversión contra sus vecinos del sur toda vez que los mexicanos indocumentados en tierra yanqui son menos de once millones, según un reciente informe del Centro de Estudios de Migración, (CMS, por sus siglas en inglés).

Para echarle más leña al asador, Trump tuvo una reunión excesivamente cordial con el dirigente de Corea del Norte, un país que desde la Segunda Guerra Mundial ha sido considerado enemigo de los norteamericanos.

El mandatorio elogió al líder coreano al calificarlo como “un tipo muy inteligente” y “un gran negociador”, apenas unas horas después de llamar a Trudeau “muy deshonesto y débil”.

Cada vez resulta más difícil entender -al menos desde una perspectiva internacional- el desempeño de un presidente norteamericano quien como líder de la máxima potencia mundial debería manifestar una actitud prudente, negociadora y magnánima hacia el resto del orbe.

Pero Trump insiste en sus posturas irracionales, viscerales y discriminatorias.

En los últimos días se ha desatado una nueva crisis migratoria por la política del gobierno de separar a los niños de las familias que cruzan sin documentos a territorio norteamericano.

Tal postura oficial ha recibido la condena de múltiples instituciones como la Iglesia Católica, el periódico The New York Times, además de congresistas de distintos estados y partidos.

Parecería que Trump está confiando demasiado en las medidas fiscales y económicas tomadas el año pasado que generaron una alza inusitada en la bolsa de valores y promovieron un crecimiento razonable del empleo y del producto interno bruto.

Pero varios sectores han sido afectados por la imposición de aranceles y por las políticas en contra de la inmigración.

Grandes consorcios como Google, Facebook, Apple, General Motors, Amazon, IBM y Microsoft, ente muchos otros, lanzaron campañas a favor de los “dreamers” y de una mayor apertura a los inmigrantes.

Es difícil saber si algún día Donald Trump reculará en sus medidas proteccionistas y sus actitudes racistas o si por el contrario mantendrá la tozudez e intransigencia que le ha caracterizado.

Por lo pronto hay que esperar a las elecciones de noviembre para saber si mantiene todavía el apoyo de sus simpatizantes que lo llevaron a la Casa Blanca hace año y medio.

Noticias, noticias…

Vaya lección que dieron los chicos del TRI a muchos mexicanos como este columnista que no creíamos posible una victoria contra el poderoso equipo de Alemania.

Es cierto que en dominio del balón y en el número de disparos a la portería, los germanos superaron ampliamente a los aztecas, pero a final de cuentas el único balón que perforó el arco fue el del mexicano Hirving Lozano.

Un gran triunfo de la selección mexicana que demuestra que no hay límites en actividad alguna.

Habrá que prepararnos cada vez mejor para el éxito y algún día no muy lejano aspirar a un campeonato del mundo, ya se logró una copa en la Sub 17 y la medalla de oro en los Juegos Olímpicos…

Andrés Manuel López Obrador no dejó a nadie sentido ayer en Hermosillo y juró en nombre de Luis Donaldo Colosio cumplir con sus promesas de campaña.

Aquí se lo recordaremos en caso de llegar a la Presidencia y faltar a su palabra.

José Santiago Healy

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