Tened cuidado con los falsos profetas; se acercan con piel de oveja, pero por dentro son lobos rapaces.

Mateo 7, 15-20.

Si usted cree que el próximo lunes regresará a México la calma y la quietud luego de varios meses de campañas electorales ríspidas, violentas y tras un ambiente de encono social, debemos decirle que está muy equivocado.

Gane quien gane el próximo domingo en las elecciones presidenciales, se habrá de enfrentar en los próximos meses con una larga lista de enormes desafíos que usted y los mexicanos conocemos demasiado bien.

Desde la espiral de homicidios que año con año crece a lo largo y ancho de la República Mexicana hasta la fragilidad de la economía que con todo y las famosas reformas estructurales parece estar sostenida de frágiles alfileres.

A ello hay que agregarle el intenso clima de ataques que sufre México por parte del gobierno vecino de Donald Trump, situación que no se presentaba desde hace muchas décadas.

México vivirá a partir del lunes ese eterno e incierto periodo de transición de cinco meses -del primero de julio al primero de diciembre- cuando el gobierno saliente empieza a soltar las amarras sin que el gobierno entrante pueda asumir el control en asuntos tan delicados como la seguridad y la economía.

En los relevos más recientes se dio la coordinación suficiente que evitó las tradicionales crisis de fin de sexenio, sin embargo en 1994 el país vivió un proceso extremadamente complicado que terminó en una crisis financiera pavorosa tras el llamado “error de diciembre”.

Antes ni se diga, especialmente en 1976, 1982 y 1988, cuando el país registró sacudidas económicas y políticas por demás dramáticas.

En esta ocasión y de acuerdo a los pronósticos de algunos sondeos, podría darse el caso de que el nuevo presidente consiga más del 50% de los votos o algún porcentaje parecido que le dará legitimidad y un mayor margen de gobernabilidad.

La ausencia en México de la llamada “segunda vuelta”, ha generado condiciones complejas para los presidentes en los últimos sexenios.

Fox ganó en el año 2000 con un apenas razonable 42.5% de los votos, pero Calderón obtuvo solo el 35.91% de los sufragios contra el 35.29% de López Obrador en el 2006.

Seis años más tarde, Peña Nieto alcanza el 38.2% lo que significa que los dos últimos mandatarios mexicanos han gobernado con más del 60% de la población en su contra.

Sin desdeñar sus errores como presidente, esto podría explicar el elevado nivel de críticas y de oposición que ha tenido Peña Nieto en su sexenio y que ciertamente han afectado severamente la imagen de México.

Sin embargo, gane con el 35 o el 50% de los votos, lo verdaderamente trascendente será conocer a la mayor brevedad el plan de acción y el equipo de colaboradores del presidente electo para que México logre encauzarse para recuperar su dinamismo y la paz social.

La verdad de la cosas es que el gobierno de Peña Nieto ha dejado de atender problemas torales como la impunidad al tiempo cambia secretarios y directores a diestra y siniestra.

Una de las tareas inmediatas del futuro jefe del ejecutivo será revivir la Secretaría de Seguridad Pública o cuando menos sacar sus facultades de la Secretaría de Gobernación que en el actual sexenio se convirtió en una promiscua dependencia con funciones políticas y policiacas.

El viacrucis, pues, apenas empieza.

Esperamos que el voto de los mexicanos el próximo domingo sea determinante para uno de los cuatro candidatos presidenciales con la esperanza de que no se repita la película de las elecciones recientes.

Y no se olvide de ir a votar, lo más grave es abstenerse de un derecho y una responsabilidad que ha costado muchos años de lucha y de recursos a los mexicanos.

Noticia final…

La diferencia fue que el equipo de Suecia salió con la mentalidad de ganar para evitar ser eliminado mientras que México jugó sin la determinación y el coraje mostrado en sus anteriores partidos. 

Esperemos que contra Brasil saque la casta y salga con el arrojo para triunfar. 

La selección mexicana tiene todo para vencer a los brasileños, ya es hora de retribuir a la afición el enorme apoyo que ha recibido a lo largo de los años.

José Santiago Healy

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.