Es impresionante cómo en unas cuantas horas el clima de confrontación y rispidez política se transformó radicalmente en un ambiente de reconciliación y entendimiento.

Una vez confirmadas las tendencias electorales a favor de López Obrador y Morena, comenzaron a llover mensajes de aceptación y prudencia.

Atrás quedaron las descalificaciones entre los aspirantes a la Presidencia, también las acusaciones penales, ninguno se acordó de las campañas negras y menos de los ataques viscerales.

El reconocimiento y las reverencias hacia el candidato ganador han sido abrumadoras en los últimos días.

El presidente Peña Nieto tuvo un encuentro cordial y amistoso con Andrés Manuel López Obrador en donde dejaron atrás sus diferencias y agravios.

Hasta los miembros de la llamada “mafia del poder” mostraron sus reverencias al próximo presidente de la República.

Carlos Salinas, Vicente Fox y Felipe Calderón enviaron sus respectivas felicitaciones y buenos deseos a López Obrador.

De Ernesto Zedillo no se supo nada.

Dirigentes de los sectores privado y obrero también se desvivieron para felicitar a AMLO a través de desplegados periodísticos y de las redes sociales.

Fueron los empresarios, concretamente los dirigentes del Consejo Coordinador Empresarial, quienes mostraron el mayor cambio en su relación con López Obrador.

Hace unas cuantas semanas los ataques entre el CCE y AMLO fueron durísimos.

Se dijeron de todo y se llegó a pensar que el sector privado había organizado una estrategia nacional para impedir la llegada del candidato de Morena a Palacio Nacional.

Por motivos nada difíciles de entender, la armonía, la paz y la conciliación han prevalecido a partir del triunfo arrasador de Morena en la elección presidencial y a nivel de gobernadores, senadores, diputados federales, gobernadores, congresos locales y alcaldes.

Es encomiable y necesario que tras la tormenta prevalezca la calma en todo el país.

Especialmente de los actores protagónicos como López Obrador quien a decir verdad modificó radicalmente su discurso desde que obtuvo la victoria en las urnas.

Ya dijo que su gobierno será democrático y no una dictadura, tampoco que utilizará la fuerza de Morena en el Congreso para imponer decisiones ni para actuar de manera prepotente.

En materia económica su mensaje ha sido por demás terso al grado que el peso recuperó terreno de manera sorprendente.

Vaya hasta hablan maravillas de sus futuras relaciones con Donald Trump y de las próximas las negociaciones del Tratado de Libre Comercio.

Celebramos este nuevo clima de reconciliación que buena falta le hacía México que incluso se ha visto reflejado en una especie de tregua por parte de la delincuencia organizada.

Sin embargo, tengamos mucho cuidado en no exagerar las muestras de reconocimiento a los ganadores del reciente proceso electoral.

Una cosa es aceptar los resultados y otra colocarse a las órdenes de los futuros gobernantes en plan de sumisión.

Algunos líderes mexicanos han extremado sus deseos de congraciarse con López Obrador y su futuro régimen al grado de llamarlo “don Andrés” o simplemente de aceptar aquellos planes que en su momento fueron fuertemente objetados.

Hay que respetar el triunfo no solo de AMLO sino de todos los candidatos ganadores, pero sin olvidarnos que ellos tienen la responsabilidad y el compromiso de cumplir cabalmente con sus promesas y con las tareas que los votantes les encomendaron.

Tampoco digamos complacientes que “si le va bien a López Obrador le irá bien a México”, mejor empujemos al futuro presidente para que realice su trabajo con honestidad, determinación y efectividad.

Y si no cumple, critiquemos y señalemos con dureza sus fallas.

Buena parte del desastre social y la corrupción política que sufre México son por la pasividad de nosotros los ciudadanos.

El primero de julio los mexicanos votamos masivamente por el cambio, habrá que impulsarlo día tras día y no esperar hasta la próxima elección.

Apuntes finales…

De la eliminación de México en el Mundial de Rusia solo queda decir que el Tri engañó con el chiripazo del 1-0 contra Alemania para regresar al nivel acostumbrado: ganó merecidamente a Corea del Sur, después cayó estrepitosamente 3 a 0 contra Suecia y siguió la amarga derrota 2-0 contra Brasil. 

Imposible pasar al quinto partido sin anotar en 180 minutos y recibir a cambio cinco goles…

¿Será cierto que los priistas ejercieron su voto útil a favor de Morena para afianzar el triunfo de AMLO? 

De otra manera no se explica porque el candidato del PRI, Partido Verde y Nueva Alianza alcanzó 16 por ciento de sufragios, muy abajo del tradicional voto duro tricolor.

José Santiago Healy

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.