Ni duda cabe que una de las entidades más devastadas por el reciente “tsunami Morena” fue Sonora en donde el partido de López Obrador arrasó con los votos para la presidencia, las senadurías, diputaciones federales, principales alcaldías y el congreso estatal.

Sería prematuro realizar en estos momentos un diagnóstico certero de este fenómeno porque todavía falta que la tormenta amaine y que las aguas recuperen su cauce para poder evaluar la situación.

Pero lo cierto es que gobiernos, partidos y sectores en general tendrán que ajustar sus planes y proyecciones a la nueva realidad política que ya vive Sonora y que estará presente por lo menos durante tres años más.

¿Se imagina usted un congreso dominado por los morenistas capaz de imponer sus criterios a la hora de fijar presupuestos anuales y de llevar a cabo revisiones exhaustivas del gasto público tanto del gobierno estatal como de los municipios de Hermosillo, Cajeme, Nogales y etcétera?

La primera en “ponerse las pilas” ante este cambio súbito fue la gobernadora Claudia Pavlovich quien declaró estar lista para trabajar en un nuevo escenario de pluralidad política en la región y bajo el mando del futuro presidente Andrés Manuel López Obrador.

La mandataria informó que analiza la posibilidad de realizar cambios a su equipo de trabajo para adaptarse a los nuevos lineamientos del gobierno morenista que aparentemente será mucho más austero y esperamos que más eficiente.

Ajustar algunas piezas en el gabinete estatal será oportuno y necesario, pero a final del día lo más importante será que los gobiernos locales revisen sus estrategias en todos los rubros, desde las inversiones y la orientación del gasto público hasta sus programas en la educación, el campo y la asistencia social.

Es un hecho que el PRI y el PAN se preocuparon más en los últimos años por atender las necesidades de los centros urbanos y los sectores productivos dejando a un lado a los sectores pobres y marginados.

No se trata de abandonar a las ciudades y volcarse a los más desprotegidos, el reto es encontrar el justo medio para reducir la marginación y la brecha entre los más necesitados y las clases acomodadas de nuestro país.

Si realmente López Obrador y sus colaboradores implantan las promesas de campaña, veremos cambios drásticos en el desempeño y la conducta de los servidores públicos.

Quedarán atrás los lujos y excesos en aviones, vehículos, viajes e incluso en el estilo de vida.

En décadas pasadas los funcionarios -salvo conocidas excepciones- vivían en la llamada “honrada medianía”, hoy son los más adinerados del pueblo y los que más gastan a la hora de vacacionar, salir a restaurantes y de compras al extranjero.

Pero tampoco seamos ingenuos y lancemos las campanas a vuelo, entre los morenistas hay de todo como en botica y nada difícil será que surjan casos graves de corrupción como los que ha sufrido el país en los años recientes.

La gobernadora Pavlovich lanzó un oportuno llamado al futuro secretario de Seguridad Pública, Alfonso Durazo Montaño, para contar con su apoyo una vez que asuma el cargo el próximo mes de diciembre.

Durazo podría ser el enlace clave entre gobierno estatal y el federal pero no únicamente en materia de seguridad sino en el resto de los rubros de la administración pública.

El de Bavispe será al parecer el único sonorense encumbrado en el gabinete de López Obrador.

Uno de los cambios drásticos que veremos será la desaparición de las delegaciones federales que a decir verdad se habían convertido en oficinas pomposas con poco trabajo y efectividad.

Por cierto, nadie sabe qué pasará con el plan de AMLO de desconcentrar las secretarías, entre ella la Sagarpa que supuestamente será instalada en Ciudad Obregón.

Otro punto importante será conocer el destino de tantos políticos priistas y panistas que muy pronto se quedarán sin trabajo, ¿regresarán a actividades productivas y profesionales o se dedicarán a la “grilla” y a bloquear los avances de los nuevos alcaldes y diputados?

El cambio ya está aquí, tendremos que medir pronto sus alcances y consecuencias.

Noticias, noticias…

Efectivamente sería un error que Ricardo Anaya Cortez regresara a la presidencia del PAN, pero otro error sería desplazarlo de las filas panistas por su desempeño como candidato presidencial. 

Queda claro que no obtuvo el número de votos deseado, pero tampoco Margarita Zavala avanzó ni José Antonio Meade a pesar de contar con el apoyo del gobierno en el poder.

José Santiago Healy

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