Santiago de Compostela, España.- Cerca del mediodía y en la víspera de la fiesta del Apóstol Santiago, llegamos a esta legendaria ciudad luego de tres días de caminata y tras haber vivido una experiencia familiar y espiritual fuera de serie.

El Camino de Santiago es una antiquísima tradición que realizan cada año más de 200 mil peregrinos venidos de todo el mundo. Inició en el siglo IX cuando los restos de Santiago, el discípulo de Jesucristo, fueron encontrados en esta población de Galicia.

Existen infinidad de vías para realizar el camino, desde la ruta portuguesa, la navarra y la original Vía Tolosana, procedente de Francia y la más popular de todas. La mayoría de los peregrinos caminan entre cinco y siete días, también hay quienes realizan la travesía en bicicleta y algunos más a caballo.

Hay que recorrer al menos cien kilómetros a pie ó 200 en bicicleta para obtener el certificado la Compostela que avala la distancia realizada. En cada poblado se puede estampar un sello en una credencial para validar el trayecto.
Pero no existen límites, encontramos a un peregrino belga de setenta años que llevaba dos mil kilómetros andados durante 85 días con una condición física y un humor envidiables.

También conocimos a una familia de Massachusetts, un matrimonio y su hija de 10 años que estaban por completar 30 días de caminata.

O infinidad de italianos que realizan año con año un tramo distinto para concretar en cinco o seis años el trayecto completo desde algún punto de Italia hasta Santiago.

Jóvenes universitarios de toda España realizan año con año alguna ruta buscando una experiencia espiritual que los acerque a la fe que sembró Santiago Apóstol en la península ibérica, por ello se le considera el patrono de España.

El ritual es que todo creyente está obligado, en algún momento de su vida, a participar en esta experiencia singular. Es un reto físico con una fuerte dosis de espiritualidad que se enriquece con los esplendorosos paisajes de esta majestuosa región.

Sin dejar a un lado la riqueza gastronómica de la cocina gallega que es posible disfrutar día tras día, inclusive en los pueblo más modestos. Se come tan bien que la mayoría de los peregrinos —a pesar de las largas caminatas— terminan por añadir unos cuantos kilos a su físico.

Nosotros iniciamos el camino en el pequeño poblado de Arzúa, al sur de Santiago, en donde confluyen varias rutas. La costumbre es recibir la bendición del párroco en la antigua iglesia junto a unos doscientos peregrinos e iniciar temprano la jornada.

Con mi esposa y tres hijas iniciamos el primer día de la travesía que además de intensa resultó retador. Atravesamos valles, bosques, riachuelos y algunos poblados pintorescos. Caminamos diez kilómetros que por una rodilla achacosa, resultaron eternos.

Nuestras hijas reían cada vez que las ponía de pretexto por no realizar un tramo más extenso. “Usted sabe, traemos a dos hijas menores que no están acostumbradas a estas jornadas”, excusaba cuando nos preguntaban sobre la ruta a seguir.

El segundo día fue el mejor, de Salceda a Lavacolla caminamos 17 kilómetros con vivencias muy divertidas. A ratos la rodilla derecha olvidaba el desgaste de los años al tiempo que nuestras hijas ponían el ejemplo en cuanto a resistencia y ánimo físico.

Lavacolla está en las afueras de Santiago y los peregrinos acostumbraban lavar ahí su cuello y sus extremidades a fin de estar listos para abrazar la imagen del apóstol Santiago que adorna el altar mayor de la catedral.

La tradición dice qué además de abrazar al célebre santo hay que darle las gracias por completar el camino y expresarle nuestras intenciones.

Al tercer día madrugamos para llegar a tiempo a la Misa del Peregrino que todos los días se oficia a las 12:30 en la imponente catedral que guarda los restos del Apóstol, precisamente donde fueron hallados por un pastor en el año 813.

Santiago de Compostela es junto con Jerusalén y Roma, unas de las tres ciudades santas a nivel mundial. El Camino de Santiago ha sido inspiración para infinidad de libros, entre ellos El Peregrino de Compostela de Paulo Coelho y filmes como The Way, dirigida por Emilio Estévez y protagonizada por Martin Sheen.

Entrar a la plaza de Obradoiro, justo frente a la Catedral, para confundirse con cientos de peregrinos recién llegados, es sin duda el momento más emocionante de la travesía. Atrás quedan las convivencias, anécdotas, amigos y el incesante saludo de “buen camino”.

Ahora a disfrutar Santiago de Compostela, cuya oferta cultural, arquitectónica y gastronómica es fuera de serie. Nada mejor que una merluza a la gallega o un pulpo frito acompañado de un vino blanco local. Y de postre la tradicional tarta de Santiago o bien el dulce de membrillo con un exquisito queso que nos hizo recordar al Hermosillo de antaño.

Noticias finales…
A diferencia de América donde hoy destacan los políticos veteranos —Trump, López Obrador, Daniel Ortega y Nicolás Maduro—, en algunos países europeos se realiza un cambio generacional con perspectivas interesantes. En Francia tenemos al presidente Emmanuel Macron de 40 años de edad mientras que en España el Partido Popular acaba de elegir a Pablo Casado, de sólo 37 años, como su nuevo dirigente tras la caída estrepitosa de Mariano Rajoy. No pierda de vista a Casado porque es probable que en un futuro no muy lejano se convierta en presidente de este país.