Si a nivel nacional la incertidumbre persiste en torno al próximo gobierno de Andrés Manuel López Obrador, aquí en Sonora las cosas parecen ir un poquito peor ante los escenarios políticos y económicos que se vislumbran.

Por un lado tenemos la llegada de la marea Morena que a partir del mes de septiembre tomará el poder de buena parte de la entidad: Congreso estatal, alcaldías de Hermosillo, Cajeme, Nogales, y Guaymas, entre muchas más, además de las siete diputaciones federales y dos de las tres senadurías que le corresponden a Sonora.

En Hermosillo, la polémica se ha centrado en la alcaldesa electa Célida López Cárdenas, quien prácticamente de la nada se convertirá en la número dos de Sonora, luego de la gobernadora Claudia Pavlovich.

Por ser Claudia y Célida de distintos partidos y corrientes políticas, todo indica que se vivirán una vez más tres años de turbulencias y discrepancias entre los palacios estatal y el municipal.

La aparente armonía y unidad que se reflejó en el actual trienio entre la Gobernadora y los alcaldes Manuel “Maloro” Acosta y Angelina Muñoz, pasará a la historia muy pronto.

Esperemos no regresar a los tiempos aciagos de los 80 cuando el entonces gobernador Samuel Ocaña tuvo fuerte enfrentamientos con el alcalde panista Casimiro Navarro. O años después cuando el gobernador Armando López Nogales y el munícipe Francisco “Pancho” Búrquez no la llevaban nada bien al grado que éste último le tumbó el proyecto de la planta desaladora.

Claudia Pavlovich deberá sacar la casta como política para mantener la tranquilidad y sobre todo el ambiente de confianza que ha privado en los años recientes en Sonora y que contribuyó al crecimiento de las inversiones y del empleo.

No será nada fácil porque los priistas no suelen tener mucha paciencia para negociar al tiempo que esta nueva oposición llamada Morena vendrá con mucha fuerza y con el apoyo firme del gobierno federal.

Regresando a Hermosillo, será clave que la alcaldesa Célida López integre desde el inicio de su administración un equipo profesional, eficiente y sobre todo honrado de colaboradores.

Parece atinado el plan de apoyarse en un comité de notables quienes le ayudarán a encontrar a las personas adecuadas para los puestos claves, sin embargo será ella quien a final de cuentas tendrá que tomar la decisión de contratar a los mejores hombres y las mejores mujeres.

Las últimas dos administraciones municipales han adolecido de muchas fallas y generaron varios escándalos de corrupción que anteriormente no eran comunes en el entorno local.

La capital de Sonora es el centro motor de la entidad en todos los órdenes: económico, social, educativo, cultural, financiero e industrial. De ahí que se tienen que cuidar todos los flancos y evitar caer en una gestión politizada donde predomine la “grilla” sobre la eficiencia y planeación.

El segundo tema que corre por los pasillos de los edificios públicos y los cafés políticos se refiere a los inminentes cambios en el gabinete estatal a raíz de la nueva composición política y partidista que vive Sonora.

Corren dos versiones, la primera que Claudia relevará a aquellos secretarios, subsecretarios y directores que no dieron el ancho o que simplemente se les acabó el gas. Suele suceder en un sexenio que funcionarios se agotan a medio camino por el desgaste o bien porque llegan a su nivel de incompetencia.

La medida será sana y necesaria porque a la gobernadora Pavlovich le quedan tres largos años de gobierno intensos y de grandes retos.

La segunda versión señala que varias figuras del tricolor derrotadas el pasado primero de julio serán integradas al gabinete como premio de consolación. Será un grave error si esto se concreta, quienes perdieron la elección deben asumir las consecuencias y esperar sus tiempos.

Ellos tuvieron su oportunidad y no es justo que regresen al presupuesto estatal solo por compromisos previos. Los fracasos duelen y nada mejor que el tiempo para sanar las heridas sin olvidar que en la democracia los derrotados de hoy pueden ser los grandes vencedores del mañana.

Noticias, noticias…
La política es la política. Ayer el virtual presidente electo Andrés Manuel López Obrador elogió ampliamente al empresario Carlos Slim con quien había sostenido fuertes discusiones durante la campaña presidencial. Por cierto, días antes el magnate mexicano dijo que bastaba utilizar materiales nacionales para reducir el costo del nuevo aeropuerto internacional de México entre 800 y mil millones de dólares. Así de fácil.