Hay un logro que nadie puede escatimar. Es la creación de empleos formales, medida a través del número de trabajadores que cotizan al IMSS. De diciembre de 2012 al cierre de noviembre de 2017 se observa un incremento en la cifra de afiliados al IMSS de casi 3.5 millones. Durante la administración del presidente Calderón el aumento equivalió a menos de la tercera parte: 1.1 millones de trabajadores; en la administración del presidente Fox fueron 2.3 millones de afiliados en el IMSS. Al ser estos números simplemente impresionantes, caben dos preguntas: una, ¿qué hizo esta administración?, y dos, ¿dónde se crearon estos empleos formales?

Si los empleos registrados en el IMSS provinieron de la informalidad, todos estos trabajadores ahora gozarán de prestaciones de seguridad social establecidas en ley. Esto por sí solo tiene un gran mérito. De acuerdo a la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) la población ocupada tanto en la formalidad como en la informalidad, de 2012 a 2017, pasó de 48.8 millones a 52.4 millones, 3.6 millones más, mientras que de 2006 a 2012 fueron 4.8 millones. En el período 2012-2017 los trabajadores en la informalidad sólo aumentaron 875 mil, lo cual contrasta con los 3.7 millones de Calderón. Y en la formalidad, de acuerdo a la ENOE para estos dos períodos, en la presente administración los empleos formales aumentaron 2.7 millones vs. 1.1 millones de la administración de Calderón.

¿Qué se hizo? Hay dos factores que incidieron: uno, la reforma laboral que se aprobó en 2012. Esa reforma dio certidumbre a la contratación y separación de los trabajadores, al acotar el pasivo laboral que puede acumularse durante los juicios laborales. La contingencia laboral se limitó a: indemnización de tres meses de sueldo, más salarios vencidos por un plazo máximo de 12 meses, más intereses del 2% mensual, calculados sobre 15 meses de salario, causados cada mes hasta que concluya el juicio, más la capitalización de intereses.

En menor medida contribuyó la creación del Régimen de Incorporación Fiscal, el cual dio el beneficio al Régimen de Pequeños Contribuyentes (Repecos) el beneficio de facilitarles el acceso a la seguridad social con un subsidio gubernamental por 10 años.

El otro aspecto a destacar es dónde se han creado estos empleos formales. Aquí sobresale el dicho popular: nadie sabe para quién trabaja. La entidad federativa más beneficiada por la reforma laboral ha sido la Ciudad de México (CDMX). De los 3.4 millones de nuevos afiliados en el IMSS durante la administración en curso, más de 588 mil trabajadores fueron dados de alta en la capital de la República. Primordialmente fueron empleos de 1 a 3 salarios mínimos generales (smg), fueron más de 70% del total, menos de 58 mil de más de 10 smg, y el remanente, 118 mil empleos, correspondieron a los que se ubican entre 4 y 10 smg. De esta forma disminuyó drásticamente la informalidad en CDMX. En 2012 la tasa de informalidad fue de 49.7%, y ésta se redujo a 47.6 para noviembre de 2017.

Otros estados que durante este último período incrementaron fuertemente el número de afiliados en el IMSS fueron: Jalisco (381 mil); Nuevo León (293 mil); Guanajuato (252 mil); Estado de México (235 mil), Baja California (187 mil); Chihuahua (168 mil), y Querétaro (151 mil). Aquí se concentró el 65% del aumento de los trabajadores afiliados al IMSS.

A manera de conclusión: son muy buenos resultados, pero eso no significa que el tema de generación de empleo en la formalidad y su remuneración sea una asignatura superada. Sigue pendiente el incremento sostenido de la productividad laboral, para lo cual se requerirá de invertir mucho más en capacitación. La misma ENOE muestra que los empleos mejor remunerados fueron los que tienen cuando menos educación media superior. Por cierto, la propuesta de AMLO de becar a ninis para que los contrate el gobierno federal no es el camino. Ya existen programas de becas, los cuales incluso habrá que perfeccionar al definir mejor a las poblaciones objetivo y asegurar que terminen los ciclos escolares.

Jorge A. Chávez Presa
(Economista)