El senador Raúl Cervantes (amplia experiencia en materias constitucional, administrativa y amparo; derecho procesal, económico, corporativo, financiero, bancario y comercio internacional) fue linchado hace un año por la oposición, cuando pretendió ser ministro de la Suprema Corte de Justicia.

Militar en el PRI fue el pero que le cerró el paso. 

Propuesto ayer por Peña Nieto como nuevo Procurador General, se antoja inimaginable que no lo ratifique el Senado (como sucedió con la senadora priista Arely Gómez y, antes, con el ex legislador y ex gobernador priista Jesús Murillo Karam).

En cuatro años (y pudiera buscarse hacia atrás), sería estulto suponer que la PGR haya hecho lo que quisieran Humberto Moreira, César Camacho y Manlio Fabio Beltrones.

¿Alguien pensará que Cervantes obedecerá lo que le ordene Enrique Ochoa?

La oposición erró al impedirle ser uno de once ministros.

Ahora, Cervantes queda en magnífica oportunidad de convertirse en el primer Fiscal General de la República, una responsabilidad transexenal con duración de… nueve años.