La virtual quiebra de Veracruz no será, pero tampoco tiene por qué ser, solventada por la hacienda federal.

El secretario de Hacienda, José Antonio Meade, es tajante: "No hay manera, no hay forma...".

Y es que los estados, se supone soberanos, son autónomos y deben atenerse a los instrumentos con que cuentan para capotear sus propios problemas financieros.

Tienen las participaciones y aportaciones federales que dicta la ley, pero ésta es precisa en lo que tiene que ver con funciones y facultades de cada instancia de gobierno, de suerte que si a Meade o al mismo Presidente de la

República se les ocurriera volver a dar los miles de millones malversados o robados, tendrían un problema quizá mayor que el prófugo Javier Duarte.

A los gobernadores interino y electo, como también a los alcaldes que se quedaron sin dinero, no les queda sino cruzar los dedos por anticipos de sus participaciones, recurrir a créditos de la banca privada y de desarrollo, y administrar mejor sus propios ingresos... reduciendo gastos.