Con una carrera pública eficiente y sólida, pero con reducidas probabilidades de alcanzar la jefatura de Gobierno de CdMx, Mikel Arreola dio el domingo, en su cierre de precampaña, un paso en falso que puede convertir su campaña en pesadilla.

Pretende, dijo, como prioridad, "blindar el núcleo familiar"... y declaró su rechazo al matrimonio igualitario, a la adopción entre parejas del mismo sexo, a la legalización de la mota y lo relativo al aborto.

¡Chíngale!

Pero ¿qué necesidad?

Incendiada la pradera, trató ayer de tamizar:

"No soy intolerante ni homofóbico".

Por eso, someterá a consulta su oposición a lo que por lo visto olvidó: esos derechos no son objeto de consulta pública y figuran en la Constitución de la ciudad que quiere gobernar.

Respeta, enfatizó, "todas las expresiones, todos los grupos".

Tratará de "abrir consultas, simplemente. No creo que haya que darle mayor importancia que eso...".

Ajá.

Pues en sus próximas apariciones no faltarán activistas de los colectivos LGTV, de grupos feministas y de los fumadores de mariguana.