Van por lo menos tres ocasiones, en las últimas dos semanas, que el secretario de Hacienda, José Antonio Meade, dice y repite que “México está preparado para un eventual triunfo de Donald Trump”. Y luego, el responsable de las finanzas federales habla de un supuesto “blindaje” de la economía para enfrentar un gobierno del enloquecido magnate. Pareciera que, en consonancia con su jefe, el presidente Enrique Peña Nieto, y con su antecesor despedido, Luis Videgaray, Meade invocara y llamara a un triunfo de Trump como una forma de justificar y darle sentido a aquella deleznable visita realizada en Los Pinos ante el repudio generalizado de los mexicanos.

Y no es que sea imposible que ganara Trump, pero para desgracia de Meade, Videgaray y Peña, las últimas encuestas que se conocieron ayer, entre otras de la cadena NBC, ampliaron a 6 puntos la ventaja con la que cerró la candidata demócrata Hillary Clinton sobre su nivel republicano y, después de que el FBI exonerara por segunda vez a la ex secretaria de Estado por sus correos, es previsible que esa ventaja se amplíe y se consolide durante las votaciones finales.

¿Por qué hasta ahora ni el secretario de Hacienda ni ningún otro secretario, mucho menos el presidente, han declarado que “estamos preparados para un eventual triunfo de Hillary Clinton”? ¿Será que temen siquiera mencionarlo, como han hecho con Trump, para que no se les haga realidad?
Ante el muy posible triunfo de la señora Clinton que puede consumarse hoy, lo que es seguro es que Peña Nieto y su administración necesitarán interlocutores válidos y confiables para tratar de hablar o al menos acercarse con la candidata a la que maltrataron al priorizar la visita de Trump. Hoy no tiene esos interlocutores y el desaire de Hillary para aceptar la invitación de Los Pinos hizo evidente la molestia que amplió la distancia que ya existía entre la candidata demócrata y el gobierno de Peña.

La canciller Claudia Ruiz Massieu, que hace unos días en el Senado se autoinculpó por la criticada visita de Trump —en un gesto diplomático que nadie le creyó— está rebasada en esta coyuntura al igual que el embajador de México en Washington, Carlos Sada, cuyas oficinas fueron utilizadas como enlace para concretar la visita del republicano a territorio mexicano. ¿Con quién entonces Peña tenderá puentes si, como todo indica, hoy gana las elecciones presidenciales la primera mujer en la historia de Estados Unidos?

Peña y su equipo veían muy clara “la amenaza de Trump” para la economía nacional y dijeron haberse “blindado” contra eso; pero la amenaza que representa Hillary Clinton es más bien política y, según todos los analistas, la ex secretaria de Estado impulsaría desde la Casa Blanca una agresiva agenda bilateral que pondría en el centro la corrupción en el actual sexenio peñista, la seguridad y violencia del narcotráfico y las violaciones a derechos humanos en territorio mexicano, tres talones de Aquiles de la administración Peña Nieto. El presidente mexicano tendrá que buscar “un diálogo por el bien de México” con la señora Clinton, como dijo haberlo tenido con el agresivo Trump. Si no lo hace y no hay blindaje ante el triunfo de Hillary, desde Washington vendrá la ofensiva y un frío siberiano para el debilitado presidente mexicano.

NOTAS INDISCRETAS…Varios mexicanos están hoy como observadores en las elecciones de EU. Por parte del INE están Lorenzo Córdova y los consejeros Enrique Andrade, Arturo Sánchez y Beatriz Galindo. También está el vicepresidente de Televisa, Javier Tejando, invitado por la OEA y el Departamento de Estado, y los senadores priístas Marcela Guerra y Marco Antonio Olvera, también por la OEA… Otro mexicano muy activo en Washington es Manlio Fabio Beltrones. El Centro de Estudios Estratégicos Internacionales (CSIS), lo invitó a participar en un ciclo de conferencias, para abordar el tema de un nuevo sistema político mexicano, en particular, sobre los gobiernos de coalición. Hoy, Beltrones participa como analista invitado por una televisora mexicana sobre los comicios estadunidenses… Quién sabe si sea explicación no pedida o confesión de parte, pero el gobernador de Nayarit, Roberto Sandoval, aceptó ante los medios de su estado que varios cientos de cabezas de ganado, que actualmente pastan en tierras de su propiedad en Nayarit, son del ex gobernador de Chihuahua, César Duarte. “El dueño es el dueño y lo único que hicimos fue una colaboración (por la sequía chihuahuense), pero se le va a regresar el ganado a la hora que quiera”, dijo el gobernador nayarita. ¿Y si a Duarte lo acusan de corrupción en su estado, Sandoval quedaría como cómplice? Porque tanto peca el que se roba la vaca... Los dados mandan Escalera Doble. Bueno el tiro.

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