HASTA sus más fervientes seguidores se preguntan qué nuevas echadas para atrás se aventará esta semana Andrés Manuel López Obrador.

Y ES QUE, en sólo una semana, el virtual Presidente electo por su propia voz y la de sus más cercanos colaboradores matizó o de plano se desistió de vaaarias de sus promesas de campaña.

COMO CANDIDATO López Obrador prometió que no habría gasolinazos y que, inclusive, bajaría el precio de los combustibles.

Carlos Urzúa ya salió a decir que el precio seguirá flotando, más hacia arriba que hacia abajo... igualito que con Enrique Peña Nieto.

EL AVIÓN presidencial fue una de las banderas de campaña y AMLO prometió anunciarlo en los Avisos de Ocasión desde el primer día de su administración.

Pero ya se dio cuenta de que es un leasing y que sale más caro devolverlo que quedárselo.

LO MISMO pasó con el nuevo aeropuerto, que todo indica que siempre sí va y la loca opción de Santa Lucía, pues, como que ya no luce tan buena como siempre se dijo en campaña.

Y sobre legalizar el consumo de mariguana, en campaña evadió el tema, pero ahora resulta que va por su aprobación hasta para uso lúdico.

A ESO se suma que el nombramiento de Héctor Vasconcelos como canciller no duró ni un suspiro y el fichaje del jurista Germán Martínez, que algunos candidateaban como procurador, terminó apenas en el IMSS.

Queda claro que prometer es fácil, lo complicado es la necia realidad.

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MÁS DE UNO se pregunta qué será de dos de los más cercanos y poderosos colaboradores López Obrador: sus hijos José Ramón y Andrés López Beltrán.

SEGÚN se dice, el virtual Presidente electo no los quiere en el partido ni en el gabinete y pretende que mantengan un muy bajo perfil en la vida pública.

Sin embargo, la realidad es que son dos factores de poder clave dentro de Morena, y quién sabe si realmente estén dispuestos a irse a... el rancho de su padre en Chiapas.

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ALGUIEN debería explicarle a Martha Érika Alonso que no se puede hablar de reconciliación... ¡con el garrote en la mano!

SI BIEN es cierto que las acusaciones de fraude de Miguel Barbosa fueron un show bien montado, la panista no supo guardar la compostura al recibir su constancia de mayoría en el instituto electoral de Puebla, pues empezó pidiendo paz y terminó acusando de intolerantes a sus detractores.

EL PROBLEMA para la próxima gobernadora es que, al menos durante la primera mitad de su gobierno, tendrá que lidiar con un Congreso dominado por Morena, que seguramente le hará la vida un camote.