uber secuestrado asaltoHERMOSILLO, SON.- La peor experiencia de su vida, así describió Sergio G. el haber sido secuestrado, amarrado y amenazado por desconocidos el pasado 15 de febrero, en la invasión Altares.

El trágico suceso sucedió alrededor de las 3:00 de la tarde, mientras el hombre, ya de la tercera edad, trabajaba como conductor de Uber y fue solicitado en la colonia Mallorca, para un viaje en efectivo, el cual aceptó sin pensar que éste cambiaría su vida para siempre.

“Fui solicitado a la colonia Mallorca, por la calle Calvia, en la casa 28 A, ahí se subieron una pareja y un hombre, quienes me pidieron que fuera a la guardería Los Peques, ubicada en la calle Xólotl, de la colonia Altares; recogió la pareja a una niña de aproximadamente dos años y los llevé a la calle Churea, de la colonia Renacimiento y se bajó sólo la pareja, se quedó el hombre que iba detrás de mí, hasta ahí nada parecía raro”, contó el hombre.

uber secuestrado asalto1Después de dejar a la pareja, el mismo sujeto, quien parecía tener 35 años como máximo, moreno y de barba, le pidió que los llevara a la colonia Nuevo Hermosillo, donde en el cruce de las calles Venado Cola Blanca y Aire Puro le solicitó levantar otra pareja, lo cual ya comenzó a preocuparle.

“El viaje ya había durado más de 30 minutos y eran muchas vueltas las que me pedía el sujeto, no es normal; total que se subió la otra pareja y me pidieron que los llevara a una casa a Agualurca, pero cuando íbamos llegando se arrepintieron e hicieron un comentario muy raro, que si estaba la familia, no podían hacer el jale”, contó.

Al escuchar eso, los sentidos de Sergio se pusieron alerta y tuvo tentación de terminar el viaje, pero decidió confiar y llevarlos a su último destino, la última casa de la calle 23 en la Invasión Altares, donde comenzaría su pesadilla.

“Al llegar me pidieron que terminara el viaje, pero cuando lo hice me pusieron una pistola en la frente, me dijeron que ya me había cargado la chingada, que me bajara del carro porque lo ocupaban para un jale; yo no sabía qué hacer, pero decidí cooperar con ellos para salvar mi vida y cuando me quise bajar batallé, porque tengo mal la cadera, ellos pensaron que estaba queriendo hacerme tonto y me volvieron a encañonar”, relató el afectado.

De ahí lo metieron a un casa que Sergio describe como “acabalada”, tenía muebles viejos y en mal estado, pero se notaba que no estaba abandonada, ahí lo amarraron de pies y manos y le despojaron de llaves, dinero, celulares, cinturón y calzado.

“Me robaron todo, me amarraron muy fuerte y me dijeron que si no me quería morir me portara bien, yo no sabía qué hacer y me quedaba callado, pero por dentro estaba muy desesperado, quería llorar, tenía mucho miedo de quedar ahí, muerto y que nadie me encontrara”, recuerda Sergio con voz temblorosa.

Ahí, amarrado, vio cómo la primera pareja de delincuentes se iba con sus cosas y llegaban otros encapuchados a cuidarlo; ellos le dijeron lo mismo, que cooperara y nada le pasaría, que no intentara escapar, menos comunicarse con la policía, porque estaban coludidos con ellos.

El escape

Sentado, desesperado y con un sentimiento de miedo y soledad, Sergio se quedó solo después de unas horas, la noche lo cubrió y las horas siguieron pasando, hasta que por fin decidió hacer algo e intentar escaparse.

“Forcejee mucho hasta quitarme las cuerdas de las manos, luego desaté mis pies y caminé, caminé lo más rápido que pude lejos de ahí, con mucho miedo, las lágrimas comenzaron a salir mientras huía y rezaba por que no volvieran; de repente vi una patrulla y pensé en pedir ayuda, pero recordé las palabras de los delincuentes y tuve miedo que me llevaran de nuevo con ellos, por eso mejor agaché mi cabeza y seguí mi camino”, dijo el hombre, conmovido de saberse a salvo.

Sergio llegó a su casa en Nuevo Hermosillo, aproximadamente a la una de la mañana, donde su madre e hijo, ya estaban desesperados. Después de vivir un secuestro de doce horas y el miedo constante de morir, Sergio asegura que está agradecido de estar vivo, que aun no puede dormir tranquilo, pero que su familia fue y será el motor para superar cualquier cosa.

EXP/LH/FR/FEB/2017