Conforme transcurren los días y semanas del gobierno de López Obrador queda cada vez más claro que la estrategia para combatir el crimen no está dando los resultados esperados.

El propio AMLO lo ha reconocido en varios momentos, sin embargo no ha anunciado nuevos planes sino el seguimiento a la estrategia original fincada en la creación de la Guardia Nacional que dicho sea con todo respeto para sus miembros: ni se ve ni se siente.

En San Luis Río Colorado, en donde los homicidios dolosos se han duplicado en el presente año, apenas fueron destacados doce elementos de este cuerpo policiaco.

En su intento por reducir el alto índice de violencia del país, López Obrador ha partido de esta premisa falsa: que enfrentar a los narcotraficantes provoca reacciones más fuertes y por ende un disparo en los crímenes de alto impacto.

La teoría, en nuestro juicio incorrecta, parte de su animadversión al ex presidente Felipe Calderón y a su criticada guerra contra el narcotráfico.

En dicho sexenio efectivamente salieron los militares a las calles a combatir a los cárteles que respondieron con furia y malestar.

El número de muertes violentas se disparó en todo el país, no obstante fueron capturados y eliminados infinidad de capos del crimen organizado.

En plazas como Ciudad Juárez, Tijuana y Nogales, por citar las más cercanas, los índices de violencia se desplomaron y la paz social retornó al menos por unos años.

En el pasado sexenio se dejaron sueltos los controles y lo mismo parece ocurrir en este gobierno. No han sido combatidos los cárteles y menos sus capos que evidentemente siguen trabajando en favor de sus intereses.

El hallazgo de cuerpos mutilados y colgados la semana pasada en conocidas vialidades de Uruapan, Michoacán, entre ellos tres mujeres, deja claro que los criminales no temen cometer abiertamente sus fechorías con todo y la presencia de la Guardia Nacional.

Aquí en la entidad la violencia ha llegado a niveles nunca vistos y eso que el secretario de Seguridad Pública, Alfonso Durazo Moreno, es sonorense y conoce al dedillo y de mucho tiempo atrás las circunstancias de nuestra región.

La narcomanta que apareció el viernes pasado con amenazas en contra de la gobernadora Claudia Pavlovich y su familia es otra muestra palpable del poder que siente el crimen organizado al grado de desafiar a la primera autoridad de Sonora.

Hizo muy bien la mandataria en presentar una denuncia formal y solicitar castigo para los responsables de este hecho que esperamos sea investigado hasta sus últimas consecuencias. De nada habrá valido la denuncia si el delito queda impune como tantos otros en México.

Hoy por cierto Guaymas, Sonora, será sede de la reunión nacional de seguridad en donde se esperan anuncios importantes en esta cruzada contra la violencia y a favor de la reconstrucción de la paz en Sonora y en México.

Trascendió que serán designados varios militares en cargos policiacos de la entidad como es el caso del coronel José Luis Urban Ocampo a quien se le menciona como futuro jefe de la Policía Estatal de Seguridad Pública lo que supone un cambio de táctica en la entidad.

No es la primera vez que militares ocupan este tipo de cargos, de hecho el comandante de la Guardia Nacional es el general Luis Rodríguez Bucio, un militar de 62 años en proceso de retiro.

A nuestro juicio es ingenuo mantener una política de paz y amor en materia de seguridad pública cuando el país se desangra y el crimen organizado no tiene empacho en operar sin limites y en franco desafío a las autoridades federales y estatales.

Algunos analistas suponen que la crisis de inseguridad en México se debe al reacomodo de plazas de los cárteles, sin embargo han transcurrido ya muchos años de excesiva violencia lo que seguramente se debe a la actividad desenfrenada e impune de quienes controlan el crimen en este país.

Estaremos hoy muy atentos a lo que ocurrirá en la reunión de Guaymas, esperemos que surjan nuevas y eficaces directrices para poner en su lugar al hampa y a sus aguerridos jefes.

Noticias, noticias...
Sonora destacó fuerte en los Juegos Panamericanos con la paisana Alejandra Valencia, una de las grandes figuras de la delegación mexicana que participó en Lima, Perú... Alejandra obtuvo tres medallas —oro, plata y bronce— en tiro con arco para acumular seis preseas en las ultimas tres justas del continente americano... Es por cierto la sonorense con más medallas superando a Ana Gabriela Guevara (atletismo) y a Jorge Martinez (patinaje de velocidad), ambos con cuatro.