HOUSTON... ¡tenemos un problema en el gabinete!

Si algo quedó claro ayer es que Olga Sánchez Cordero e Irma Eréndira Sandoval no van a intercambiar regalos el 14 de febrero, pues todo indica que andan de pleito.

LUEGO de revelarse que en su declaración patrimonial fue ocultado un penthouse en Houston de medio millón de dólares, la secretaria de Gobernación, bajo la mirada incómoda del Presidente, corrió a culpar a la Secretaría de la Función Pública.

Y eso significa una cosa: o estaba escurriendo su responsabilidad o Sandoval le jugó chueco.

EN RESPUESTA, la SFP se lavó las manos diciendo que es responsabilidad de cada servidor público decidir qué información de su patrimonio se hace pública y cuál se reserva, dejándole toda la carga a Sánchez Cordero.

ANTE este entuerto, surgen varias dudas: la primera, por supuesto, es saber si realmente la secretaria de Gobernación declaró el penthouse, porque hasta ahora no ha presentado prueba alguna.

La segunda es si realmente un funcionario menor puede esconder una declaración patrimonial como se acusó al director de Responsabilidades y Situación Patrimonial, Fernando Martínez.

Y la tercera: ¿a poco Sánchez Cordero no se dio cuenta de que su declaración aparecía incompleta?

Caramba, ¡qué misterio!

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AL GRITO de “las calificadoras nos hacen los mandados”, los diputados de Morena se aprestan a sacar adelante la reforma para hacer a Pemex más burocrático y menos transparente.

EL ASUNTO aparece discretamente enlistado en el punto nueve de su agenda para el periodo ordinario de sesiones, pero Mario Delgado trae la encomienda de Palacio Nacional de darle prioridad a esta iniciativa.

LA TIRADA, reconocen diputados de Morena, es darle al Ejecutivo el control total de Pemex, quitándoselo al Consejo de Administración y debilitando a la Comisión Nacional de Hidrocarburos, con todo y que eso provoque otra baja en la calificación crediticia de la empresa.

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QUIENES saben leer las cifras económicas dicen que el precio de la gasolina debería estar mucho más bajo, peeero que no va a bajar pronto debido ¡a la popularidad presidencial!

EL REPUNTE en el Índice de Confianza del Consumidor, dicen los que saben, es parte de la luna de miel que sigue gozando Andrés Manuel López Obrador con su electorado. 

De ahí que no sólo le festejan sus ocurrencias, sino que también le perdonan sus omisiones, lo que le permite darse el lujo de no bajar el precio de la gasolina como lo prometió.

¿Cuánto le durará el bono de gracia? 

Eso ni el INEGI lo sabe.