NO CABE DUDA que Porfirio y figura, hasta la sepultura. Porfirio Muñoz Ledo se ha convertido en la voz que le hacía falta a la 4T: crítica, certera y fundamentada. Con su discurso del sábado y ayer en la Comisión Permanente, es el único que se ha atrevido a decirle al emperador que anda desnudo.

LA POSTURA del presidente de la Cámara de Diputados ha sido clara: el acuerdo con Estados Unidos implica aspectos humillantes para México y representa pasar por encima de los derechos de las personas y de la tradición diplomática.
CLARO QUE del otro lado, del lado de la Cancillería, comentan que no es lo mismo ver a Donald Trump desde la barrera, que sentarse a negociar con él en el ruedo.

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POR CIERTO que para nadie ha pasado desapercibido el nuevo peso que ha tomado Marcelo Ebrard dentro del gabinete tras la negociación en Washington. Con eso de que es el responsable de entregar buenos resultados en 45 días, no sólo controla la SRE sino que tiene un pie en Gobernación, una mano en Seguridad y la otra en Economía.

NI SIQUIERA en los tiempos del vicepresidente Luis Videgaray, el canciller tuvo tanto poder pues en las negociaciones del T-MEC quien llevó las riendas fue Ildefonso Guajardo. Quizá por eso hay quienes afirman que esa concentración de funciones en Ebrard no sólo sorprende, sino que también podría estar fuera de los lineamientos de la ley de la administración pública.

COMO SEA, con tantas responsabilidades encima, suena a pura grilla palaciega esa versión de que Ebrard pasaría a ocupar el lugar de Olga Sánchez Cordero en Bucareli.

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PARA NO estar metido en actividades políticas, José Ramón López Beltrán -hijo de ya saben quién- anda muy activo visitando el Estado de México, donde fue el operador de Morena en años anteriores.

DA LA IMPRESIÓN de que el junior presidencial quiere ir preparando desde ahora -sin mucho rubor por supuesto- la elección de 2023, pues la semana pasada estuvo con alcaldes mexiquenses para explicarles cómo sacarle jugo a los programas sociales de su padre y ayer fue a tirarle línea a los diputados de su partido que controlan el Congreso estatal.

OBVIAMENTE el líder del grupo morenista, Maurilio Hernández, negó que tuviera tintes político-electorales el encuentro -¡ajá!- y dijo que sólo fue una visita de cortesía. Nomás le faltó decir que López Beltrán sólo fue a venderles chocolates.