MÁS INTENSO que "El son de la negra" tocado por mariachis, así anda el jaloneo para relevar a Carlos Lomelí como súper delegado del gobierno federal en Jalisco.

LOS QUE saben del asunto dan por descartado a Juan Soltero, pues aunque es en este momento el encargado del despacho de la delegación, en su contra juega haber sido abogado de la familia de Joaquín "El Chapo" Guzmán. ¡Nomás!

TAMBIÉN SE maneja el nombre de Jaime Moreno, quien por allá de 2014 fue señalado de aprovechar su posición como representante de Coparmex ante Fojal, el fondo gubernamental de apoyo a los emprendedores de jaliscienses, agandallándose contratos millonarios para su empresa.

OTROS que suenan -o se autosuenan- son el ex alcalde de Tlajomulco, Alberto Uribe; y la regidora tapatía, Claudia Delgadillo. Dicen que la pelea será de campeonato, pues para nadie es secreto que esa posición es un excelente trampolín para ir a buscar la gubernatura.

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QUÉ BUENO que el gobierno federal es tan honesto, porque se conduce con tanta opacidad en sus compras que cualquiera podría sospechar que hay cochupo encerrado. Cosa de ver, por ejemplo, la mega licitación de medicinas para el sector salud.

LA SÚPER COMPRA resultó un fracaso, toda vez que se declararon desiertas mil 923 claves de medicamentos y materiales de curación, las cuales representan ¡el 62%! del total licitado. Y eso no es lo peor: con el tema de la distribución, se andan presumiendo ahorros, pero nadie puede demostrarlos.

PARA la distribución se llevó a cabo una subasta invertida y no una licitación, por lo que los detalles son un misterio. Para empezar no se sabe cuáles eran los precios de salida, ni qué empresas ofertaron por qué regiones del país o cuánto pedían. Tampoco se informó qué empresas fueron descalificadas y por qué motivo. No se sabe qué empresas ganaron los contratos y no se sabe a cuánto asciende el monto de éstos.

VISTOS todos los datos que esconde el gobierno federal, queda claro que la oficial mayor de Hacienda, Raquel Buenrostro, resultó una experta en ocultismo.

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LA POLÉMICA por la "Ley Bonilla" cada vez se pone más feílla, pues el principal operador de Jaime Bonilla, el ex priista Amador Rodríguez Lozano, estableció un nuevo estándar de ruindad al defender la ilegal reforma tratando de desprestigiar a Cuauhtémoc Cárdenas y a Porfirio Muñoz Ledo. Si ese es el nivel del próximo gobierno, en Baja California imperará la bajeza.