SI EL PRESIDENTE va en serio con eso de que ya se acabó la impunidad, bien podría empezar por investigar al subsecretario de Gobernación, Ricardo Peralta, y su misteriosa relación con el atraco legislativo en Baja California.

RESULTA QUE apenas en mayo pasado, el entonces flamante funcionario fue acusado de intentar sobornar con ¡un millón de dólares! al presidente del Congreso bajacaliforniano, Benjamín Gómez, para aprobar la Ley Bonilla que le robó tres años de gobierno a los electores y se los regaló al morenista Jaime Bonilla.

LA ILEGAL REFORMA ya fue aprobada y el gobierno federal no sólo no la impugnado, sino que el propio Peralta anda defendiéndola públicamente, pese a que ocupa un cargo en el que, teóricamente, tendría que velar por la integridad de la República.

Y lo peor no es eso, sino que el diputado Gómez hasta ahora no se ha retractado de su acusación en contra de Peralta y de quien fuera su subalterno, el titular de la Aduana en Mexicali, Alejandro Miramontes Armenta, investigado por la FGR por cargos de corrupción.

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SI NO FUERA una tragedia, lo que está pasando con Pemex sería una comedia digna de Chespirito.

CUALQUIER Plan de Negocios tiene el objetivo de cortejar y brindar confianza a acreedores, inversionistas potenciales y accionistas.

Sin embargo, el plan de negocios de Pemex desafía esa lógica, pues en el documento de 221 páginas estaban ¡ocultas! más de 60 tablas de datos y gráficas de información confidencial.

A LOS ESTRATEGAS de seguridad informática de la empresa que dirige Octavio Romero Oropeza se les olvidó ponerle candados al documento digital, por lo que cualquier persona con un editor de PDF pudo acceder a los datos confidenciales.

¡Se les chispoteó!

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ALGO muy raro está pasando en el Congreso de la Ciudad de México, pues de buenas a primeras destituyeron a Javier González Garza como Oficial Mayor y a Judith Vázquez como jefa de la Unidad de Transparencia.

Y AUNQUE el argumento fue por “pérdida de confianza”, la realidad es que la Junta de Coordinación Política, que encabeza Morena, ni siquiera ha presentado las evidencias de sus acusaciones.

HAY QUIENES afirman que, en realidad, dado que el Legislativo es manejado por finísimas personas como Jesús Martín del Campo, a Garza y a Vázquez los corrieron no por incumplir su trabajo... ¡sino por sí hacerlo!