A LO MEJOR es pura coincidencia... si no fuera porque en la política dicen que no existen las coincidencias: resulta curiosa la lista de estados en los que el gobierno federal ha repartido menos Tandas del Bienestar.

RESULTA QUE las entidades menos afortunadas son Coahuila, Baja California Sur, Colima, Querétaro y Chihuahua... casualmente todas gobernadas por la oposición. En contraparte, de las cinco más beneficiadas, dos están en manos de Morena (Chiapas y Veracruz); y en tres gobiernan priistas que han decidido acercarse a Andrés Manuel López Obrador (Oaxaca, Guerrero y Estado de México).

¿A POCO el gobierno federal está usando los programas sociales para apapachar a los aliados y castigar a los adversarios? La pregunta es pertinente porque el reparto en el resto de los estados no tiene mucha lógica. Por ejemplo, Tlaxcala, Zacatecas y Morelos presentan altos índices de pobreza y tampoco les fue bien con las tandas.

Y AUNQUE se supone que el sureste es la prioridad, a Campeche y a Yucatán les tocó sólo un pedacito. ¡Bien raro!

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LO DE DECIRLE fúchila y guácala a los delincuentes está bueno para el choteo, pero la crisis de inseguridad que vive el país necesita que las autoridades se pongan serias. Y es que no es de risa el resurgimiento de videos como el que comenzó a circular en estos días, en el que son asesinados frente a la cámara tres supuestos narcos del Cártel Jalisco Nueva Generación.

EL ENFRENTAMIENTO entre esta banda y el llamado Cártel del Noreste es un franco desafío contra la política de seguridad de la actual administración federal, que ha apostado por intentar recomponer el tejido social. El asunto es que ese tipo de estrategias toma tiempo, pero lo que están padeciendo en Tamaulipas como que requiere medidas más urgentes.

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SI YA de por sí era bochornosa la renuncia de Eduardo Medina Mora a la Suprema Corte, en el Senado terminaron por hacer un batidillo. A los morenistas les urgía sacar adelante el trámite por lo que se olvidaron de pedir explicaciones y se fueron como foca en tobogán, lanzando acusaciones contra el ministro y, al mismo tiempo, defendiendo su derecho a no explicar por qué diablos dimite.

EL QUE le puso el cascabel al gato de la intriga fue el emecista Clemente Castañeda, quien les reclamó que si tenían tantas pruebas en contra de Medina Mora, ¡lo hubieran enjuiciado! Al final, lo que queda es la sospecha de que el Ejecutivo metió las manos en el Poder Judicial.