Asilo

HERMOSILLO, SON.- En el asilo Juan Pablo II es común escuchar a ‘Don Beto’ entonar un amplio repertorio musical que va desde el famoso corrido ‘El Moro de Cumpas’, el de ‘Laurita Garza’, hasta ‘La Diferencia’, uno de los más reconocidos temas de la autoría de Juan Gabriel.

“Don Adalberto vivía abajo de un puente con miles de carencias, él contento porque es muy feliz, él es una persona muy positiva, aunque él haya estado debajo de ese puente él era muy feliz, era tranquilo y siempre muy agradecido con Dios y ya que llega aquí al asilo, pues con más razón”, detalla la directora Guadalupe Quintero Montes.

Adalberto García Montes, que sobrepasa los 70 años de edad, dice desconocer cuántos años tiene, pero sí recuerda que desde hace cuatro años llegó al asilo, en donde asegura que está feliz y se divierte con sus compañeros.

“Me la paso a gusto, ahorita estoy un poco engripadón, pero estando bueno y sano me la paso cantando, vacilando ahí y si se viene con la guitarra pues cantamos, te canto la ‘Laurita’, te canto ‘Caminos de Michoacán’, en un ‘Camión Pasajero’, ‘La Diferencia’”, expresa con una mirada coqueta y su sonrisa a flor de piel.

Para muestra, cantó de forma entonada el ‘Moro de Cumpas’ y ‘Laurita Garza’, quien fue ovacionado por sus compañeros.

Nunca se casó

Don Beto’, originario del de Sinaloa, dice que nació y creció en la comunidad de Costa Rica del municipio de Culiacán.

Platica que nunca se casó pero tuvo dos hijos con diferentes mujeres originarias de Sinaloa.

“Tuve una niña con una mujer de mi pueblo, recuerdo que ella la talqueaba, pero ella no quiso irse a vivir conmigo y después supe que se volvió a casar, por eso nunca las volví a ver”.

Dice que tiempo después tuvo un niño con otra mujer que vivía en una comunidad denominada Recoveco, cerca de Pericos, “después me vine a trabajar a Hermosillo, ella no se quiso venir conmigo y nunca nos volvimos a ver”, detalla Adalberto.

Cuenta que llegó a Hermosillo a trabajar en una panadería por invitación de un cuñado, la cual estaba ubicada en la falda del Cerro de la Campana y tiempo después, trabajó en los camiones urbanos.

Sin familiares que lo visiten, ‘Don Adalberto’ fue rescatado y llevado a este asilo de ancianos, en donde espera a cualquier persona que tenga ganas de platicar y si llevan una guitarra, la diversión será completa porque podrán interpretar un amplio repertorio que además, alegrará a los distinguidos habitantes de este lugar.

EXP/MM/EV/EN/2019