hermanas reencuentroHERMOSILLO, SON.- Las vueltas del destino, la fuerza de la sangre y el amor que vive en los recuerdos, alma y espíritu de cuatro hermanas, hicieron que la tarde del sábado se volvieran a reunir después de más de 20 años.

Nadia Berenice, Rosario Isabel, Ana Lidia y María Luisa, son cuatro hermanas de seis en total que fueron entregadas y regaladas a la buena de Dios por su madre biológica y parejas en turno, sin embargo, por obra de la divinidad todas ellas fueron acogidas en buenas familias que las cuidaron y protegieron.

Nadia es la mayor de las cuatro, nació en 1991 y cuando tenía tres años vio cómo su madre se llevó a Rosario Isabel que en ese entonces tenía dos años, para dejarla de ver por más de dos décadas.

“Cuando regresó mi abuela le dijo ¿dónde dejaste a la niña? Y ella decía “no sé, no sé”, ya lo que nos hemos enterado hace poco es que ella tenía una pareja a quien se la dio y le dijo llévatela, yo los voy a alcanzar, pero al cabo de 15 o 20 días la señora no regresó, él fue a buscarla y le dijeron que no estaba que ya se había ido por lo que ese hombre tuvo que volver con su familia, con su esposa a quienes había dejado”, contó.

Después, Nadia cuidó de Ana Lidia a quien recuerda que por falta de comida alimentaba con azúcar, pero tiempo después la pequeña Ana correría con la misma suerte que su otra hermana y fue entregada en adopción.

Nadia actualmente tiene 27 años y manifiesta que conoció a su madre biológica cuando tenía nueve años, pero esa mujer decidió regalarla después de dos me-ses de vivir con ella para que trabajara con una señora.

Así pasaron los años y Nadia vivió en diferentes hogares, con diferentes personas, entre carencias, pero con las ganas de volver a ver a sus hermanitas, para saber que estaban bien, saber que no andaban “rodando”.

EXP/LS/FRU/SEP/2019