PapaFrancisco

CIUDAD DEL VATICANO.- La Iglesia que está en Roma no quiere ser indiferente a las esclavitudes de hoy, ni simplemente observarlas y socorrerlas, sino que quiere estar dentro de esa realidad, cercana a esas personas y a esas situaciones, dijo ayer el papa Francisco.

El Pontífice, que ha reivindicado la “cercanía materna” de la Iglesia frente a las personas más débiles de la sociedad, recordó que también en Roma “hay hermanos y hermanas que, por distintos motivos, se encuentran en esta situación”.

Asimismo, el Pontífice también presidió ayer las Vísperas de la Solemnidad de María Madre de Dios que la Iglesia celebra este martes 1 de enero.

En su homilía señaló que el amor de Dios es una fuerza sin precedentes que perdurará a lo largo de toda la historia y cuya plenitud es Jesús.

Francisco centró su reflexión en dos expresiones de la Carta de San Pablo a los Gálatas cuando recuerda que en la “plenitud de los tiempos”, el Hijo de Dios se hizo hombre en Navidad para “rescatar” a todos de la esclavitud.

“Es cierto que por el momento aquel Jesús es casi invisible e insignificante, pero en poco más de treinta años desatará una fuerza sin precedentes, que todavía permanece y perdurará a lo largo de toda la historia. Esta fuerza se llama Amor. El amor da plenitud a todo, incluso al tiempo; y Jesús es el ‘concentrado’ de todo el amor de Dios en un ser humano”, dijo el Papa.

EXP/AG/EV/DIC/2018